La cabaña quedó en silencio cuando los hombres de la Red salieron.
Antonia escuchó sus pasos alejarse, las puertas cerrarse, los motores encenderse en la distancia. Elena había dicho que los dejarían solos. Que había gente afuera, vigilando, pero que nadie entraría. Que tenían tiempo. Todo el tiempo del mundo.
Pero el tiempo, Antonia lo descubrió en esa noche, era un concepto que no significaba nada cuando el cuerpo recordaba lo que la mente había borrado.
Noah estaba sentado en el borde de la