El día había pasado en una niebla espesa de pensamientos que no lograba ordenar.
Desde que Remus había sido capturado por mi manada, el aire en el territorio se sentía diferente. Más pesado, más hostil.
Todos hablaban en voz baja.
Susurros.
Rumores.
Miradas que se apartaban cuando yo aparecía.
Había intentado preguntar qué había pasado con él, pero nadie me respondía con claridad. Algunos decían que lo habían llevado de vuelta al norte. Otros aseguraban que su Alfa exigiría justicia.
Y todos sa