39. Cruzando líneas
Maximiliano
Sus palabras me golpean como un balde de agua fría, trayendo a mi mente el maldito trato que yo mismo le impuse cuando llegó al hotel: le recordé que le descontaría la comida, el uniforme, el alojamiento de servicio y hasta el aire que respiraba si era necesario, solo para asfixiarla económicamente y verla rogar.
Ahora puedo entender porque decide no ir por todas las comidas al comedor, porque sigue pareciendo una muerta vivienda y verla rechazar una simple medicina para no quedars