93. ¡Te odio!
Clara
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Un par de horas más tarde, nos encontramos reunidos en el comedor principal de la planta baja para el almuerzo. Matti está sentado a mi lado, balanceando las piernas con entusiasmo bajo la mesa de roble oscuro, mientras Maximiliano ocupa la cabecera, inexpresivo, manteniendo la misma distancia glacial de antes.
Decido que es el momento de enfrentar la conversación que tanto he postergado y que es vital para nuestra supervivencia en esta casa. Miro a mi hermano pequeño, tragando el nud