2. La guarida del lobo
ClaraEl contacto es como una explosión eléctrica. Sus labios están calientes, pero no se mueven. Es como besar una estatua de mármol. Mi mente grita que esto es una locura, pero cuando escucho la voz del matón preguntando si han visto a una mujer, presiono más, moviendo mis labios con una urgencia desesperada, dejando escapar un pequeño gemido de miedo que se funde en su boca.Siento su mano subir por mi espalda. Por un segundo, mi corazón late con una esperanza estúpida, pero entonces sus dedos se enredan en mi cabello con una presión dolorosa, obligándome a inclinar la cabeza hacia atrás, rompiendo el beso de golpe.Sus ojos están a milímetros de los míos, cargados de una furia gélida que me hiela la sangre más que el invierno.—Ya es suficiente —dice él. Sus ojos escanean mi rostro con una intensidad que me hace sentir desnuda, como si estuviera buscando algo que no logra encontrar—. Roger, arranca.El auto sale disparado con una potencia que me hace caer de nuevo sobre el asie
Leer más