98. No eres un monstruo
Clara
Doy un pequeño paso hacia atrás para romper el contacto de sus dedos, pero no aparto los ojos de los suyos. Mis mejillas arden.
—¿Por qué haces esto? —le pregunto en un murmullo, buscando alguna grieta en su fachada—. Un momento me tratas como a una empleada más y al siguiente... haces esto. ¿Realmente puedo confiar en ti, Maximiliano? Dime. Si permito que te acerques a mi hermano, si te pido ayuda... ¿Me garantizas que no nos vas a traicionar?
Maximiliano deja caer la mano a su costado,