40. Todos contra uno...
Clara
Camino por los pasillos internos del hotel apretando el tubo de pomada contra mi pecho, justo encima del abdomen donde la quemadura sigue latiendo con un dolor sordo, amortiguado apenas por el frío de la medicina. Mis pasos son mecánicos, pero mi mente es un torbellino que no consigo frenar. Estoy aturdida, confundida y con las defensas más altas que nunca.
No logro comprender a Maximiliano Roth. Es un enigma destructivo.
En un momento es un monstruo frío, demoníaco, el mismísimo diablo