CUARTO MES
Alexandra ya tenía dos meses de embarazo. Su pequeño bebé crecía fuerte, sano, como si se aferrara a la vida con la misma determinación que ella había aprendido a desarrollar en el circo. Gabriel aún no sabía que estaba esperando un hijo suyo, y la ironía le pesaba en el pecho: la relación entre ambos nunca había estado tan sólida… justo cuando faltaban solo dos meses para que todo terminara.
Se agachó con cuidado y acarició la mano del pequeño mono que se asomó entre los barrotes. E