Capítulo 61
Noche juntos
Erick acarició el rostro de Maya con la yema de los dedos, deteniéndose en la curva de su mandíbula, observando cómo temblaba bajo su tacto. Sus ojos seguían clavados en los de ella, como si buscara en lo más profundo una señal de duda, algo que le indicara que se detuviera, que no siguiera. Pero no encontró nada de eso. Maya lo miraba como si hubiera esperado ese momento toda su vida, con una mezcla de miedo, anhelo y entrega.
—¿Estás segura? —preguntó él, la voz baja,