18. Oportunidad de Amar
CRISTOPHER
El lago Saint-Cassien luce casi irreal al atardecer. El agua es un espejo oscuro que refleja la silueta de los árboles franceses que nos rodean, como si nos resguardaran del resto del mundo. El aire huele a madera húmeda, a hojas y a un verano que se resiste a morir. Aquí, sentados sobre la hierba, Ximena y yo existimos en un paréntesis.
Ella está entre mis piernas, recostada contra mi pecho. La abrazo por la cintura con ambos brazos, y su cabeza descansa justo debajo de mi mentón. N