POV Azkarion
Sonreí, incapaz de contener la emoción que me desbordaba. Pero esa sonrisa se congeló casi de inmediato cuando vi que el médico tomaba a mi hijo y lo alejaba de nosotros.
El miedo regresó como una ola helada, golpeándome el pecho con fuerza.
Lo vi alejarse en brazos ajenos, tan pequeño, tan frágil… y, por primera vez desde que entré en aquella sala, sentí que algo podía salir mal.
Mi corazón latía con fuerza desbocada, y un nudo imposible de deshacer me apretaba la garganta. No. No