POV Verena
Abrí los ojos sin saber por qué.
No hubo un motivo claro. No escuché un ruido fuerte ni una voz que me llamara por mi nombre. No fue un sobresalto externo, sino algo más profundo, una sacudida interna, como si una parte de mí hubiera gritado despierta, con una urgencia que no admitía demora. El mundo regresó de golpe, pero distorsionado.
Todo era borroso, envuelto en una luz blanca que lastimaba los ojos. El olor a desinfectante se clavó en mi nariz con una crudeza casi violenta, recordándome dónde estaba.
Parpadeé una vez.
Luego otra.
El techo dejó de girar. Las sombras comenzaron a definirse. Y entonces la vi.
No llevaba uniforme de enfermera.
Mi corazón se detuvo durante un segundo exacto, un latido suspendido que pareció eterno. Su silueta estaba inclinada sobre la cuna térmica, demasiado cerca, invadiendo un espacio que no le pertenecía.
Había algo profundamente incorrecto en esa imagen, algo que mi cuerpo entendió antes que mi mente.
No necesité ver su rostro para rec