Narrado por Maribel.
Llegué a la proximidad de la gran fogata, sintiendo el calor del fuego en mis mejillas mientras observaba a las parejas moverse al ritmo de los tambores.
Me sentía extraña, con una mezcla de emoción y nerviosismo que me apretaba el pecho. ¿Por qué tenía tantas esperanzas de que él me invitara? Inhalé hondo, tratando de calmar los latidos de mi corazón y de no parecer una tonta que esperaba un milagro.
—Maribel.
Parpadeé, saliendo de mi trance, y me giré para encontrarme