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Mi madre se veía tal como la guardaba en mis recuerdos, intacta, con una dulzura que siempre me apretaba el corazón.
Se acercó lentamente y me acarició la mejilla con una ternura que me quebró por dentro. Una lágrima rodó sin que pudiera evitarlo. ¿Era real? ¿Por qué me sonreía de esa manera, como si todo estuviera bien? ¿Estaba soñando? ¿Qué hacía ella ahí, en un lugar que no lograba reconocer?
—Mi querida Eloise. Hice bien al dejarte ir… —murmuró, su cabello se movía al compás del vien