La escena era un infierno. Los rugidos y los crujidos de huesos al transformarse llenaban el aire, mientras los lycan de ambas manadas se enfrentaban con una ferocidad animal.
El suelo temblaba bajo sus embestidas, y el olor metálico de la sangre se mezclaba con el humo que aún flotaba en el ambiente por la explosión de hace rato.
Me escabullí entre cajas apiladas, buscando un escondite para no ser vista. Cada choque de garras me hacía estremecer porque creía que se darían cuenta de mi prese