Me puse de pie, con cada fibra de mi ser exigiendo una venganza. Las ganas de lanzarme sobre Magnus y arrancarle la vida con mis propias manos me consumían, pero la imagen de Seth, tirado en el polvo, despojado de su aliento y de su cabeza, me impedía dar un solo paso.
Las emociones se acumularon en mi garganta como cristales rotos, mi corazón latía rápido y descontrolado. Me llevé ambas manos a la cabeza, apretando las sienes con desesperación, deseando con toda mi alma tener el poder de retr