Habían pasado unos días y el invierno se había instalado en todo el bosque de forma implacable. El pueblo entero parecía haber sido devorado por un manto de nieve blanca y espesa.
Me encontraba en la calidez de mi sala, refugiada frente al calor de la chimenea que proyectaba sombras danzantes en las paredes. Intentaba concentrarme en uno de los libros que Lilia me había recomendado con tanto entusiasmo, pero las letras bailaban ante mis ojos sin sentido.
Mi mente estaba llena de dudas. No pod