Regresé con Maribel después del baile con Seth, ella me veía con picardía. Sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa mientras cruzaba los brazos.
—Vaya, vaya… —murmuró—. No sabía que bailabas tan bien… ni que Seth pudiera mirarte de esa manera.
Sentí cómo mis mejillas se encendían.
—No fue nada —respondí rápido, aunque mi voz tembló más de lo que quería.
Maribel arqueó una ceja, divertida.
—Tal vez no fue tu primer baile, pero por lo menos lograste bailar con él. Tu sonrisa de pr