Me acerqué hacia Magnus, manteniendo mi forma humana. Él no se había levantado, yacía entre los restos de las paredes qué destruyó, tosiendo y jadeando por el aire que mi golpe le había arrebatado.
Pude ver con total claridad a través de las ramificaciones de su ropa destrozada y las magulladuras en su piel, que el impacto contra las paredes divisorias de su mansión le había roto varias costillas.
Estaba completamente acabado, despojado de su aura de invencibilidad, y él también lo sabía perf