Narrado por Seth.
Pelear contra Marx no estaba siendo nada fácil. Esa maldita máquina biológica parecía tener un único circuito activo en su cabeza distorsionada: matarme a toda costa, sin importar cuánta estructura de la mansión tuviera que derribar en el proceso.
El patio se había convertido en un infierno de escombros y humo, con mucha suerte y usando cada uno de mis reflejos de alfa, lograba esquivar las ráfagas constantes de sus balas de plata. Pero la situación se volvió sumamente ridíc