Luego de cabalgar todo el día, el atardecer los alcanzó en la cima de unas colinas al este de la aldea arkhamita de Frilsia y buscaron un lugar donde asentarse. Los caballos bebieron agua de un arroyo y masticaron las hierbas que crecían en la orilla. Camsuq descansaba frente a la fogata que había encendido al primer intento y su crepitar era el único sonido perceptible para él en la inmensa noche. Asaba unos peces ensartados en unas varas que pescó hábilmente usando unas lombrices y su espada.
NatsZ
Camsuq se ha ganado fácilmente la confianza de Desz, dándole lo que más le faltaba, esperanza.