Alguna aldea entre los bosques de Galaea
Una noche más que él no llegaba. Su corazón sufría por la ausencia de su esposo cada vez que a lo lejos se oían las trompetas de la guerra. Ojalá y anduviera por ahí, ebrio como los esposos de las demás. Incluso podría entender si no estaba solo, si se entretenía entre las faldas de alguna jovencita de moral liviana. A veces hasta lo deseaba.
Pero su Eriot no era como los demás y últimamente ya no era ni como él mismo.
Su liviano sueño se interrumpió cua