17. El laberinto de la verdad
El ambiente en el coche de lujo era tan gélido que parecía que el aire acondicionado, configurado al máximo, estuviera congelando algo más que la temperatura exterior.
—Si estás pensando en huir, ahórrate el esfuerzo —rompió el silencio Marcel, sin apartar la vista de la carretera—. Estamos a cinco minutos de la clínica.
—No voy a huir, Marcel. Solo estoy intentando digerir la idea de que mi vida entera depende de lo que ocurra en esa sala de procedimientos —respondió ella, con una voz desprov