Salgo un momento a dar una pequeña caminata , pero sorpresivamente un mareo repentino provoca que caiga por el balcón hacia el precipicio que lleva hasta un barranco profundo, por donde doy vueltas hasta chocar contra un árbol seco. El cielo gris y el dolor se juntan ante mí, como una ráfaga de viento violento.
De pronto, me percato de una figura femenina que no tiene pies sino cola y un aspecto parecido al de una sirena de las películas de ficción, pero no de las bonitas. Junto a ella vienen do