Su pregunta me toma por sorpresa.
—¿Quién te lo dijo? —inquiero con interés.
—Yo sé todo lo que ocurre aquí —responde dejando mi rostro y tomando asiento a mi lado.
—Solo fui a buscar respuestas a casa de mi tío. Gabriel me llevó porque le insistí, prácticamente... lo obligué. —No lo miro, siento un poco de vergüenza.
—¿Y encontraste esas respuestas? —musita en voz baja.
Me llevo las manos hacia el rostro.
—Sí. Me ha descubierto y ahora me están buscando... También... —Decido no cont