Tomo asiento al lado del pequeño con dificultad, ya que un fuerte mareo me deja aturdida y tambaleando. Pero por más que cierre los ojos no logro mejorar, sigue empeorando hasta hacerme desvanecer y perder la noción de todo lo que me rodea...
—¿Hola?
Me levanto del suelo, buscando alguien en este lugar desierto. Solo me acompaña el cielo azul, el viento y la arena. No sé donde me encuentro, ni cómo es que he llegado aquí, porque no lo recuerdo.
—Puedo verte al fin...
Me giro hacia atrás a