Veintidós años después
KYLIAN
Sigo recordando estos últimos años en los cuales no ha habido ni un solo día que no piense en Opal, que no la dibuje, que no la desee. Nadie me había marcado tanto como ella. Luego de su muerte, prácticamente yo morí también. Estuve en letargo durante dos años, dormido y sin consciencia, sin tener conocimiento de nada a mi alrededor. A partir de ese momento retomé mis responsabilidades, inicié con la crianza de mi hijo Atlas, porque lo amo como un hijo de sangre. Q