Se acerca a mí con una mirada enrojecida y deseosa, yo continúo con la espalda recostada a la puerta, dudando. Sostiene mi nuca entre su mano y con la otra masajea mis senos, a la vez que chupa la piel palpitante de mi cuello expuesto. Puedo sentir su tibio miembro rozando mi entrada, la cual ha comenzado a empaparse de mis fluidos, provocados por sus mágicos labios y manos.
—Eres irresistible... —susurra contra mi piel y lo escucho sonreír.
Mi pecho se hincha con un sentimiento de triunfo y eu