Trato de disimular mi malestar y desconcierto, pero me es imposible.
—¿Y qué tiene de malo? Te atraigo, y aunque lo niegues siempre estás pensado en mí o molesto conmigo por causa de cómo soy y las cosas que digo o hago. Pero está bien, concuerdo contigo...
No puedo decir que me siento usada, porque yo me entregué y ofrecí también, él solo fue débil antes mis insinuaciones de las que ahora no estoy segura de haber hecho. No era yo anoche, la Opal que siempre he creído ser, no habría llegado a