Denis se dio cuenta de que Elizabeth hablaba con la empleada y se dirigió directamente hacia ella.
—¿Necesita algo, señora Elizabeth? —preguntó, lanzando una mirada de reojo a la otra empleada y luego a Elizabeth—. Pensé que estaba durmiendo.
—No, Denis, en esta casa es completamente imposible descansar. Además, los gemelos están por llegar del colegio y Xavier del trabajo.
Denis la observó con desconfianza y asintió.
—Claro, señora. Voy a preparar la cena entonces.
—Yo te ayudo, Denis. Ya