—No va a hacerles daño.
Lila soltó una pequeña risa.
No fue alegría. Fue cansancio. Fue una herida abriéndose en un lugar donde ya no quedaba espacio para otra.
—Decidió que yo no valía nada solo porque Elena le contó mentiras sobre mí.
—Lila…
Ella levantó una mano, interrumpiéndome.
—Dejó que abusaran de mí y después actuó como un prometido que entendía que aquello no había sido mi culpa, mientras se acostaba con mi hermana y le juraba amor eterno. —Sus ojos brillaron, pero no lloró—. ¿Y me pid