Tan pronto como dejamos atrás la fortaleza, el aire pareció distinto.
El bosque se abrió frente a nosotros con su respiración húmeda, viva, salvaje, y por un instante pensé que mi cuerpo iba a caer de rodillas. No por debilidad. No porque no pudiera seguir caminando. Sino porque una parte de mí había esperado demasiado tiempo para volver a sentir aquella libertad junto a él.
Roy no dijo nada al principio.
Caminó a mi lado unos pasos, como si temiera que cualquier movimiento demasiado rápido me h