Desperté con la garganta seca y el cuerpo pesado.
Durante unos segundos no supe dónde estaba.
Después lo supe con claridad estaba de vuelta en la fortaleza de la manada.
Habíamos vuelto.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde el ataque. Minutos. Horas. Tal vez más. Mi mente intentó ordenar los últimos recuerdos, pero todo llegó en fragmentos: el bosque, Roy corriendo a mi lado, su voz dentro de mi cabeza, el golpe por la espalda, su cuerpo cayendo al ser embestido.
Roy.
Me incorporé de golpe