Desperté con la sensación de haber regresado de un lugar al que ninguna parte de mí quería volver.
No abrí los ojos de inmediato, porque durante unos segundos no estuve segura de si seguía atrapada en aquella oscuridad de mi propia mente o si el peso firme que sentía cerca de mí pertenecía al mundo real, pero entonces escuché una respiración grave, contenida, demasiado cercana para ser un sueño, y cuando mis párpados finalmente cedieron, lo primero que vi fue el rostro de Cassiel inclinado sobr