El mundo que nos rodeaba seguía rompiéndose en silencio, pero nada haría que me apartara de Lila, así que Fenrik se irguió dentro de mí con la dignidad salvaje de un verdadero Alfa, aunque esta vez no sentí en él hambre de pelea, sino algo mucho más extraño.
Respeto y admiración por la dragona de Lila.
—No quiere destruirnos… quiere entender realmente cuáles son tus intensiones —dijo Fenrik de pronto.
No aparté la mirada de aquellos ojos.
—Lo sé.
Di un paso al frente.
El suelo tembló bajo mis p