En todo este tiempo, nunca he estado más de unas horas a solas en la mansión. Domic tenía razón cuando decía que esto era muy solitario.
Se fue ayer a ver los últimos detalles de la nueva sucursal, y aunque no han pasado ni veinticuatro horas, ya me estoy aburriendo como una ostra. He usado el gimnasio, la piscina climatizada —ahora que ha llegado el otoño, la piscina exterior no es más que decoración—, he hecho tres bandejas de galletas, y he suplicado a las chicas que por favor vengan a hacer