Ahora, rara vez venimos a trabajar en la empresa. En un par de reuniones, sus socios se mostraron sorprendidos al saber que yo seguía siendo su secretaria después de todo. Pero es sencillo: yo no quiero ser una mujer florero y me gusta lo que hago; y Dominic dice que no quiere a otra persona a su lado porque soy la única que lo entiende, dentro y fuera del trabajo. Por eso somos el mejor equipo del mundo.
—¡Olivia! ¿Un café después? —me ofrece Clara tras la recepción del edificio.
Yo asiento a