Para mi desgracia, Dominic se va por la noche, aunque lo veré mañana en el trabajo. Y para ser lunes a la mañana siguiente, me despierto con unas ganas locas de llegar al trabajo.
—Alguien está de muy buen humor —canturrea Clara cuando me ve pasar junto a la recepción hacia los ascensores—. ¿Puedo pedirte el cotilleo?
Se me escapa una risa.
—No hay ningún cotilleo —miento, pero añado una verdad—: He tenido un buen fin de semana.
Cuando las puertas del ascensor se abren en la última planta, est