Parpadeé sin poder ocultar mi asombro. Era la primera vez que lo escuchaba decir algo así de forma tan directa, sin esconderse detrás de una broma, sin cambiar de tema y sin buscar otra manera de expresar lo que sentía. Solo estaba allí, frente a mí, mirándome a los ojos y confesando algo tan simple como importante.
Durante unos segundos me quedé observándolo en silencio, incapaz de borrar la sonrisa que comenzaba a extenderse por mi rostro. Quizá para cualquier otra persona aquellas palabras n