El viernes por la mañana, la entrada del rancho Flores amaneció con un movimiento inusual. Un camión de transporte veterinario de última generación, con el logotipo del Centro Ecuestre de Guadalajara, cruzó la reja principal bajo la escolta del equipo de seguridad.
Raúl Flores se encontraba al pie de las escaleras del porche, vestido con camisa negra de algodón, pantalones de mezclilla oscuros y botas de trabajo pulcras. A su lado, sujetada firmemente de su mano derecha, Emma observaba el enorm