El miércoles transcurrió con la precisión de una maquinaria bien meditada. Fiel a su palabra, Raúl no bajó a la distribuidora corporativa de la ciudad y prefirió despachar los asuntos del consorcio desde la oficina del rancho. El amplio despacho de la casa grande, con sus paredes cubiertas de libros de contabilidad, títulos de propiedad e historia agropecuaria de Jalisco, se convirtió en el centro neurálgico donde el hacendado coordinó las compras de insumos y los contratos de exportación para