Gael.
—¿Qué está pasando aquí?
La voz de mi hija mayor puso fin a la discusión. Ambos nos quedamos congelados sin saber qué decir.
Le solté la barbilla de golpe, dando un paso atrás, recuperando mi postura fría e imperturbable que tanto intimidaba a otros.
Tamara de pie enfrente de nosotros aguardaba una respuesta, en los ojos de ella había confusión.
Cruzó los brazos y arqueó las cejas mientras nos miraba, su agudeza mental le decía que algo le ocultamos.
Claro que desde lejos nos había visto