POV: Carttal Azacel
Coloque a Cinthia con cuidado sobre el sofá de la habitación de invitados. Se quejaba entre susurros, como si cada respiración le doliera, aunque yo no veía señales de fracturas graves. Aun así, sus lágrimas temblaban en sus pestañas, y su voz era tan frágil que por un momento me hizo dudar de lo que había visto.
Fui al botiquín, saqué gasas, vendas y el frasco de alcohol. Tenía las manos llenas de sangre seca y preguntas que no sabía cómo ordenar.
—Te duele mucho, ¿verdad