Después de la cena, Aslin se retiró a la habitación que le habían asignado junto con Carttal y los bebés. Se sentó en la cama, acariciando suavemente la cabeza de Noah, quien dormía plácidamente en sus brazos, mientras Isabella y Liam descansaban en una cuna cercana. Carttal cerró la puerta tras de sí y suspiró, sentándose a su lado.
—Bueno —dijo con una sonrisa ladeada—, debo admitir que esto ha sido… interesante.
Aslin dejó escapar una pequeña risa.
—Nunca imaginé que Edrien tuviera una