Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo aún estaba teñido de un azul pálido cuando Aurora despertó. La luz suave del amanecer se filtraba por las rendijas de la cortina, derramando manchitas doradas sobre la alfombra mullida.
La niña bostezó, estirando los bracitos pequeños, y enseguida sus ojos brillaron con una idea.—¡Voy a despertar a tía Isa! —murmuró, animada, deslizándose del colchón con agilidad y pies descalzos.
Aurora cruzó el pasillo de la mansión en silencio, aferrando a sus muñecas Cacau y Lila como si fueran un tesoro. El camisón de algodón claro, estampado con estrellitas, ondeaba suavemente mientras caminaba.







