Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella Fernandez
La puerta se cerró detrás de Vereda con un chasquido suave, pero para mí, el sonido explotó como un disparo amortiguado. Ese tipo de som que reverbera por dentro. Que no sangra por fuera, pero rompe todo por dentro.
Me quedé allí, parada, sola. Con los ojos fijos en el hueco de la puerta por donde Vereda había desaparecido, como si su propia sombra aún estuviera allí, observando. Juzgándome, amenazándome. ¿Por qué actuó de esa manera? ¿Qué fue lo que vio para enfurecerse así? ¿Habrá sido Lorenzo?
Para, Isabella. Basta.
Lorenzo debe estar confuso, quizá solo la besó






