Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella Fernandez
El sol de la mañana se filtraba por las rendijas de las cortinas, tiñendo el cuarto con una luz suave y dorada, pero dentro de mí no había calor. Solo un vacío denso, palpitante, como si la noche anterior siguiera pegada a mi piel, como si los ojos de él aún me mirasen, sus palabras duras continuaran resonando en los pasillos de mi mente.







