Isabella Fernandes
La mansión aún parecía dormida, como si estuviera atrapada en un trance silencioso después del huracán del día anterior. El aire estaba denso, cargado de recuerdos que aún vibraban bajo mi piel. No conseguía olvidar la forma en que Lorenzo me defendió, cómo su voz cortó el aire en defensa de mi honra, feroz y protectora. Aquello me removió por dentro de una manera que no sabía explicar. Ni quería. Solo sabía sentir.
Necesitaba encontrar una forma de mostrarle mi gratitud. No