Mundo ficciónIniciar sesiónMansión Vellardi, tarde
El sol de la tarde atravesaba las amplias ventanas de la mansión Vellardi, esparciendo un brillo dorado que bailaba sobre las blancas paredes de molduras clásicas. El piso de madera reflejaba los rayos cálidos, y el aire parecía impregnado de una serenidad que solo ese hogar podía llevar. El silencio estaba entrecortado por sonidos suaves, el eco distante de risas en el jardín, el canto de los pájaros en la copa de los árboles, el ligero rugido de la brisa que entraba por las cortinas de lino.
Del baño principal venía un delicado perfume de jabón infantil, dulce y acogedor, que parecía mezclarse con el olor fresco de la primavera. Fue por ahí que Lorenzo apareció, saliendo lentamente, sujetando a Benjamin contra su pecho. La toalla esponjosa,







