Mundo ficciónIniciar sesiónEl coche negro se deslizó silenciosamente por el camino de adoquines hasta la entrada de la mansión Vellardi. El cielo aún guardaba el rastro rojizo del atardecer, y la brisa fresca de la primavera llevaba consigo el aroma dulce de las flores que rodeaban el jardín.
Lorenzo salió del coche con el saco apoyado sobre el hombro y la mirada cansada. El viaje desde Mosc&ua







